Hay fechas que no solo marcan el paso del tiempo, sino que definen el alma de una institución. El pasado martes 12 de mayo, nuestro Colegio vivió uno de esos hitos que quedan grabados en la memoria. Bajo el techo de la fe, la comunidad celebró sus 70 años de existencia; una trayectoria que hoy se percibe entrelazada con el legado de Santa Juana de Lestonnac. La jornada, bajo la guía espiritual del capellán del colegio, fue un acto de memoria agradecida donde nuestra directora, la Sra. María Paulina Tello, recordó que Juana de Lestonnac es una “fuente viva” cuya audacia sigue siendo el motor de la misión educativa en el Chile de hoy.
Esta celebración fue también un emotivo encuentro generacional. La historia de nuestro colegio, consolidado como una verdadera “Casa de todos”, se hizo presente a través de exalumnos, exapoderados, exprofesores y exdirectivos. Su asistencia dio testimonio de cómo la llama de la educación y el carisma de la Compañía de María permanecen vivos en el corazón de quienes han formado parte de estas siete décadas.
Bajo el lema “Es posible acoger y responder a la novedad que Dios nos ofrece”, la comunidad reflexionó sobre la importancia de mantener el corazón abierto. En la oración universal, se pidió por los estudiantes, llamados a reconocer en cada compañero un “espacio sagrado”, y por los educadores, custodios del espíritu crítico. El momento del Ofertorio simbolizó los sueños de las nuevas generaciones y el templo vibró con el himno del Colegio, coreado con especial fervor.
Al concluir, el sentimiento era de renovación. Apoquindo no solo celebra lo construido en siete décadas; celebra su vitalidad para seguir siendo “novedad”. Al igual que Santa Juana, nuestra comunidad se proyecta al futuro con la audacia de saber que la llama de la fe y el saber está más viva que nunca.




