En una enriquecedora jornada de formación pedagógica, los educadores desde preescolar hasta IV medio profundizaron en el abordaje de la neurodivergencia y el protocolo de contención, reafirmando el compromiso con una educación humanista donde cada estudiante es un espacio sagrado.
Hace algunos días, los muros de nuestra sala multiuso se transformaron en el epicentro de un diálogo profundo y necesario. En el marco de nuestros permanentes espacios de reflexión, el cuerpo docente se reunió con el propósito de actualizar conocimientos respecto a la neurodivergencia y el protocolo de desregulación emocional escolar. Como proyecto educativo líder en Las Condes, entendemos que la excelencia académica camina de la mano con la vanguardia en salud mental y el bienestar socioemocional.
Esta valiosa instancia permitió desglosar conceptos esenciales que diferencian las realidades de estudiantes neurotípicos y neurodivergentes. Con nuestra mirada humanista y cristiana, los educadores de todos los niveles recordaron que toda conducta cumple una función específica dentro del desarrollo integral. Las manifestaciones complejas no siempre responden a una intención de desobedecer; el verdadero desafío del educador radica en trascender la corrección superficial para entender, con profunda empatía, qué necesidad se esconde detrás de cada acción.
Fieles al carisma de la Compañía de María de conocer a cada alumno por su nombre, la sesión entregó herramientas metodológicas prácticas para identificar indicadores emocionales tempranos. Los profesores profundizaron en el diseño de estrategias efectivas de anticipación y en la adecuada adecuación del entorno. Comprendieron que pequeños ajustes en el espacio físico y en las rutinas de la jornada diaria marcan una diferencia sustancial en la contención de los alumnos y en el éxito de su inclusión educativa.
El encuentro concluyó con una rigurosa revisión de las prácticas preventivas en el aula. Se reforzó la importancia de modular el tono de voz, evitar el contacto físico sin previa anticipación y simplificar instrucciones complejas que puedan sobrecargar el procesamiento del menor. Al mantener el cuidado mutuo y la excelencia metodológica, nuestra institución renueva su vocación de ser un hogar hospitalario y cercano, comprometido con el desarrollo y la protección de cada uno de sus estudiantes.




