Desde competencias deportivas hasta los recesos musicales, bailes y juegos que desafiaron la destreza de cada alianza, los estudiantes demostraron un entusiasmo desbordante en jornadas que unieron la tradición y el carisma de nuestra institución.
Hay momentos en el año escolar donde la memoria agradecida por nuestra historia y la vitalidad de los estudiantes se funden en una sola gran fiesta comunitaria. Nuestro Colegio Compañía de María Apoquindo vivió días de profunda alegría al congregar tres hitos fundamentales para nuestra identidad: la celebración de las siete décadas de vida institucional, la conmemoración de un nuevo aniversario de la canonización de nuestra fundadora, Santa Juana de Lestonnac, y el desarrollo de las esperadas actividades del Día del Estudiante. Esta gran semana de celebraciones se transformó en un fiel reflejo de nuestro proyecto educativo, donde la fe, el compañerismo y la sana convivencia escolar se sintieron con especial fuerza en cada rincón de nuestras aulas y patios.
El despliegue de las alianzas llenó de color la rutina diaria a través de competencias deportivas, juegos de destreza y bailes masivos que convocaron espontáneamente a los asistentes, sumado al tradicional desfile de disfraces que reflejó el gran ingenio de las familias. Toda esta energía se enmarcó bajo la luz de Santa Juana, cuya audacia histórica nos sigue invitando a “no dejar apagar la llama”, recordando que cada hito actual es la continuidad de un legado. Lo más lindo de estas jornadas fue ver a toda la comunidad unida; estudiantes de cada ciclo y todos los educadores se la jugaron por completo, participando codo a codo en cada actividad y demostrando el verdadero significado de concebir nuestro colegio como una “Casa de todos”.
Al repasar lo vivido en esta gran semana de aniversario, felicitamos de manera muy especial a cada una de las alianzas por su tremendo compromiso, espíritu festivo y juego limpio, y a los educadores que hicieron posible esta tremenda organización, transformando estas jornadas en un recuerdo imborrable que se suma a la historia de nuestras siete décadas. Gracias a todo el colegio por demostrar que la alegría y el compañerismo son el motor de nuestro proyecto educativo. Qué orgullo ver a la Compañía de María Apoquindo celebrar su vida con tanta vitalidad y en tan buena compañía, proyectándonos al futuro con el corazón abierto a la novedad que Dios nos ofrece.




